"Nunca dudes que un pequeño grupo de personas pueda cambiar la historia, de hecho , siempre ha sido así"

viernes, 24 de febrero de 2012

La escombrera de la fuente de los Berros




Desastroso, decepcionante, un sinfín de calificativos negativos, eso es lo único que se nos puede pasar por la cabeza, cuando vemos cosas como estas, en este caso la imagen sola basta. Mientras algunos se dedican a reforestar, limpiar y cuidar el monte, todavía muchos desaprensivos realizan acciones como esta, verter escombros en un paraje idílico.


Este vertido de escombros se ubica en la fuente de los berros, no solo encontramos este montón de cascotes, se ve que el hombre encima se cree apañado y ha tirado restos de solería y azulejos en el suelo para reafirmarlo y que no se clave con el coche la próxima vez que decida volver a realizar una de estas acciones.

Este tipo de actos es un atentado contra toda la comunidad, va en perjuicio no solo de nuestro medioambiente sino también de nuestra calidad paisajística y con ella en detrimento del turismo. Ahora toca esperar para ver quien lo recogerá, al final nos tocará a nosotros, porque esto no puede estar aquí mucho tiempo ya que la basura hace efecto llamada y por desgracia hay mas retrasados que pensarán llevar aquí sus residuos.

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jueves, 2 de febrero de 2012

Cosechar más, comer menos

La Jornada de México, enero 2012. Gustavo Duch Guillot*

En cuestión de comer, poco o mucho, una cosa está clara; cada vez todo es más homogéneo. Hemos perdido sabores y saberes Fotoparalelamente al desarrollo de una agricultura intensificada centrada en muy pocos cultivos. Lo que ahora llamamos así, agricultura intensificada, es el resultado de la llamada revolución verde que en los años 60 –y con financiación de la Fundación Rockefeller– introdujo cultivos por casi todo el mundo en base a semillas mejoradasque crecían rápido en suelos tratados con fertilizantes minerales.

África quedó excluida de este modelo agrícola hasta que, primero en 2003 con el Programa Detallado para el Desarrollo de la Agricultura Africana, después en 2006 con la Declaración de Abuja en el marco de la Cumbre de África sobre fertilizantes, y finalmente ese mismo año con la creación del AGRA (Alianza para una Revolución Verde en África) por parte de la Fundación Rockefeller (otra vez) y la Fundación Bill y Melinda Gates, llega la hora –dicen que verde y revolucionaria– para el continente.

El primer país africano en involucrarse es Ruanda. Como mandan los cánones del régimen de Kagame (uno de los principales actores de desestabilización y promotores de violencia en la región de los grandes lagos, que ha sabido silenciar sus crímenes contra la humanidad liquidando la oposición en el interior del país, y en el exterior con un gran despliegue mediático y con importantes alianzas occidentales) instaura en 2007 un nuevo régimen agrícola sin ningún tipo de debate o consulta con la población. Queda bautizado como Programa de Intensificación de Cultivos (CIP) y pretende transformar la agricultura de autosuficiencia en una agricultura comercial orientada hacia el mercado, en base a la especialización de cultivos por regiones; la propagación de monocultivos; las semillas comerciales, los fertilizantes minerales y los pesticidas químicos.

La consigna de la revolución atravesó todo el país, tanto si se quería como si no. Se decidió qué y cómo se cultivaría en cada región en un despacho de Kigali con un mapa y un marcador. Las autoridades locales fueron presionadas para alcanzar records en cada cosecha, y en la siguiente. Se forzó a las y los campesinos a agruparse en sociedades bajo control de las autoridades administrativas. Y se prohibieron prácticas habituales como la siembra de cultivos diversificados –que alimentan mejor, pero se venden peor. Una revolución que dictaminó el monocultivo infinito y obligatorio. En Gitamara, un agricultor cuenta que las autoridades nos exigieron volvernos productores de maíz con semillas comerciales, mientras que las mujeres querían seguir cultivando camote, col y otras legumbres en los humedales. Como ellas no cedieron, las autoridades terminaron enviando a los militares para destruir nuestros campos.

Los resultados han sido los esperados, y a corto plazo pueden parecer positivos en un país con problemas de hambruna. Según las estadísticas nacionales, desde el inicio del CIP y con un presupuesto anual de 22.8 millones de dólares, la producción agrícola creció 14 por ciento al año, triplicándose las cosechas de maíz, trigo y mandioca. Un aumento proporcional a unas inversiones nunca vistas en ese país. Pero como destaca la organización GRAIN, recientemente premiada con el Nobel Alternativo, tras el innegable aumento en la producción nacional se esconden otros aspectos mucho menos positivos para la población ruandesa y para la campesina en particular.

Impactos negativos porque esta agricultura intensificada e impuesta atenta contra la soberanía de la persona productora a la hora de decidir y definir su agricultura y sus formas de practicarla, y que hace a todo el país muy vulnerable y dependiente de pocos cultivos y su valor comercial. Las semillas híbridas utilizadas para el milagro de la productividad no pueden volver a sembrarse después de la cosecha y su precio es 30 por ciento más caro que las semillas locales; los fertilizantes minerales son imprescindibles, cuando su precio está en constante escalada. En varios años la pérdida de variedades de cada cultivo (biodiversidad) será como vaciar el baúl de las soluciones ante cambios climáticos, erosión, etcétera; y, como sabemos por experiencia, esta agricultura de trabajos forzados acaba con la fertilidad de la tierra. Monocultivos por todas partes provocan una disminución en la disponibilidad de productos locales, y la alimentación de las familias ahora dedicadas en exclusiva a un único cultivo, pasa a depender totalmente de los vaivenes comerciales (el precio medio anual de los productos alimenticios básicos en Ruanda subió 24 por ciento entre 2006 y 2008, cuando la tasa de inflación media en este periodo era de 9.8 por ciento).

Hay que hacer una denuncia con mayúsculas: 80 por ciento de las inversiones del CIP se han dedicado a la compra de abonos químicos de multinacionales especializadas. Esa es su verdadera revolución: favorecer a las grandes corporaciones y servirles un nuevo mercado. Mientras en el centro Gako Organic Farming de Kabuga, cerca de Kigali, Richard Munyerango explica sus resultados:

–Con la agricultura orgánica, podemos producir alimentos sanos y diversos en cantidades suficientes, y protegemos los suelos. No dependemos de los costosos fertilizantes, los elaboramos con los residuos de la cría de ganado y de las cosechas. Usando técnicas como el compost y las asociaciones de cultivos, incluso las familias muy pobres pueden mejorar su autonomía alimentaria de manera sustentable y recobrar su dignidad de personas campesinas.

Efectivamente, en la lucha contra la pobreza necesitamos revoluciones, pero de mentalidades

* Coordinador de la revista Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas

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martes, 31 de enero de 2012

TRANSGÉNICOS, EL TIEMPO CONFIRMA TODOS LOS TEMORES


(*) David Sánchez, de Amigos de la Tierra

Los cultivos transgénicos se introdujeron en nuestra agricultura y alimentación hace ya más de 15 años, con la promesa de ayudar a solucionar muchos de los problemas de la agricultura. En aquel momento, grupos ecologistas y movimientos campesinos se opusieron de forma frontal. Se invocaba el principio de precaución, la incertidumbre que suponían liberar a estos nuevos seres vivos al medio ambiente, sus potenciales impactos ambientales, sobre la salud, sobre el modelo agrario, el peligro de autorizar patentes sobre la vida…

Quince años después, el tiempo ha confirmado todos los temores. A pesar de las dificultades para realizar una investigación independiente, existen ya sobradas evidencias científicas como sobre el terreno de sus graves impactos sociales, ambientales y económicos; además de su incompatibilidad con un modelo de agricultura social y sostenible en el marco de la Soberanía Alimentaria.

El pasado mes de noviembre, tuvimos la oportunidad de compartir muchas de estas nuevas evidencias en unas jornadas científicas internacionales organizadas por Amigos de la Tierra, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), COAG, Ecologistas en Acción, Greenpeace y Plataforma Rural. Algunas de las personas más relevantes y expertas de muchas disciplinas afectadas por los transgénicos se acercaron a Madrid para debatir sobre estos temas. Porque aunque el debate sobre los transgénicos es un debate social, ya que la sociedad en su conjunto se ve implicada por su introducción, el componente científico es fundamental. Pero no un debate centrado sólo en la biotecnología. Para abordar el problema en su conjunto hay que hablar de ecología, de economía, agronomía, sociología, derecho…. Y por supuesto de los impactos en el campo y en el medio rural.

Oponerse a los cultivos transgénicos no es oponerse a la ciencia

Es común que cuando se defiende una postura contraria a la introducción de transgénicos en la agricultura, se hagan acusaciones de posturas anticientíficas. Christian Vélot, profesor de genética molecular en la Universidad de París, planteaba la falsedad de este argumento. «Oponerse a las semillas transgénicas no supone estar contra otros avances científicos, como las medicinas producidas a partir de transgénicos en el laboratorio (insulina para diabéticos) o a la investigación básica en ambientes cerrados. No es lo mismo la investigación médica en ambientes cerrados para investigar el funcionamiento de tejidos y células, que liberar nuevos seres vivos al medio ambiente. Una vez liberados los organismos modificados genéticamente al medio ambiente, se presentan riesgos ambientales, socioeconómicos y sanitarios situados en un plano del todo diferente a la aplicación de estas tecnologías en laboratorio. Son dos mundos».

La biotecnología genera mucha incertidumbre

Mientras que la doctrina oficial nos dice que los transgénicos son los alimentos más evaluados y seguros de la historia, Christian Vélot nos reconocía que aunque las empresas hablan de una «precisión quirúrgica, si los cirujanos manejasen lo quirúrgico como los biólogos moleculares manejamos las técnicas de ingeniería genética, yo no aconsejaría a nadie que entrase en el quirófano jamás». Michael Antoniou, del Departamento de Genética Molecular y Médica de la Facultad de Medicina del King’s de Londres -que también trabaja con ingeniería genética en ambientes confinados- nos planteaba la imprudencia de confiar en los resultados de una ciencia sesgada y orientada por los intereses de las multinacionales como Monsanto. «Los nuevos descubrimientos sobre genética revelan que el funcionamiento a este nivel es mucho más complejo de lo que nos quiere vender la industria, y que los cultivos transgénicos en el mercado se basan en unos conceptos científicos ya superados y anticuados».

Impactos ambientales demostrados y no adecuadamente evaluados

Durante los últimos años hemos conocido muchos de los impactos ambientales de los transgénicos. Mientras países como Alemania han prohibido su cultivo, entre otros motivos por sus impactos sobre la biodiversidad, la fauna del suelo o los ríos o porque aparecen cada vez más plantas resistentes al herbicida glifosato; o incluso EEUU reconoce la generación de resistencias en los insectos que algunos maíces transgénicos quieren combatir; en países como España no se le está dando seguimiento a este tipo de impactos.

Sin embargo, investigadores como Mª Carmen Jaizme, Coordinadora de Programas de Investigación y Directora del Departamento de Protección Vegetal del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), corroboraba los impactos de los cultivos transgénicos sobre la fertilidad de los suelos, al interferir con los microorganismos y hongos que viven en ellos.

Angelika Hilbeck, investigadora suiza del Instituto Federal Suizo de Tecnología planteaba las carencias de la evaluación ambiental que de los transgénicos se hace en Europa. «Según como formulamos los problemas, en muchos casos, llegaremos a conclusiones diferentes. Si de entrada se excluyen de la investigación cierta clase de posibles efectos adversos, evidentemente no se encontraran evidencias de los mismos. Por ejemplo, si no se consideran los efectos sobre la biodiversidad de los herbicidas de amplio espectro, como el glifosato asociado a la agricultura transgénica; o los efectos crónicos, subletales o indirectos de la proteína insecticida Bt que expresan muchas variedades de plantas transgénicas, no tendremos respuesta a estas preocupaciones. La actual evaluación de riesgos realizada por las autoridades y promovida por las empresas cubre un margen muy estrecho».

Y más teniendo en cuenta lo que nos enfatizaba Antonio Gómez Sal, Catedrático de Ecología de la Universidad de Alcalá de Henares: «los graves impactos que los cultivos transgénicos pueden suponer pérdida de biodiversidad y, en definitiva, de estructura y complejidad en los agrosistemas».

Impactos sociales y económicos ignorados

Rosa Binimelis, investigadora del Centre de Recerca en Economia i Desenvolupament Agroalimentari (CREDA) de la Universidad Politécnica de Cataluña mostraba cómo los impactos socioeconómicos de los transgénicos, que en el Estado Español son enormes, no son tenidos en cuenta en la evaluación de los mismos. Sólo en un país, Noruega, se consideran aspectos como la sostenibilidad, el interés público y la ética, tanto en los países productores como los importadores. Y evidentemente, Noruega no ha autorizado ningún cultivo transgénico.

Denunciaba Rosa lo que denominaba la ‘presión modernizadora’: Según un técnico de una cooperativa agraria entrevistado para sus investigaciones «Pioneer es quien más vende ahora, porque el gen de Syngenta es viejo y la gente siempre quiere lo último en tecnología». Y en este sentido Julio César Tello, Catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Almería, nos instaba a distinguir entre modas comerciales y auténtico progreso, y marcaba la importancia de la sostenibilidad y el principio de precaución como marco ético dentro del cual movernos. Es el marco ético el que debe encauzar el progreso.

Desde el punto de vista de un productor ecológico, Antonio Ruiz, ex presidente del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, nos recordaba los numerosos casos de contaminación genética que han sufrido los agricultores aragoneses y catalanes que apostaron por el maíz ecológico, con sus consecuentes pérdidas. Una alternativa que es rentable, ambiental y socialmente, es marginada y maltratada por las autoridades públicas en favor de los intereses de unas multinacionales.

Y desde un punto de vista de la cadena alimentaria en su conjunto, Julien Milanesi, economista e investigador asociado a la Universidad de Pau, Francia, nos explicaba que «el incremento de costes que suponía el cultivo de transgénicos en Francia -cuando estaba permitido- recaía directamente sobre aquellos productores y productoras, procesadores o empresas que querían ofrecer alimentos libres de transgénicos.

Indefensión jurídica

Hay una materia a menudo olvidada en el análisis de la situación de los transgénicos, y este es el análisis jurídico. Ana Carretero, profesora de Derecho Civil y Vicedecana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla – La Mancha, nos recordaba «la increíble e intolerable indefensión jurídica que sufren en el Estado Español tanto agricultores y agricultoras como las personas consumidoras frente a la imposición de los transgénicos». Y animaba a utilizar las herramientas de las que aún disponemos en la legislación para hacer frente al poder de estas multinacionales.

Daños sobre la salud

Una de las grandes incertidumbres de los cultivos y alimentos transgénicos son los potenciales riesgos para la salud. Siempre han faltado estudios independientes, estudios a largo plazo. Ha sido una de las áreas mantenidas más oscuras por multinacionales y gobiernos. Se sospechó de posibles generaciones de alergias, de toxicidad a largo plazo… Pero las investigaciones de personas como Gilles Eric Serallini, Catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Caen han encontrado efectos inesperados significativos en los experimentos hechos por la propia Monsanto. Los animales con los que se experimentó reflejaron toxicidad renal y hepática, entre otros efectos. «Con pruebas nutricionales en animales, no hay cultivos transgénicos rentables. Sólo lo son si no se le piden estas pruebas… que sin embargo serían esenciales para poder hablar de seguridad sanitaria. Sólo se comercializan transgénicos porque la evaluación científica es deficiente» concluía Serallini.

Y acusaba a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) de ser, más que una autoridad científica, un lobby. Y no es de extrañar después de todos los casos de conflicto de intereses y paso constante desde esta agencia que evalúa los transgénicos a la industria.

Una ciencia más democrática y socialmente comprometida

Uno de los aspectos fundamentales de todas las jornadas fue la patente necesidad de una ciencia más democrática, y de una mayor implicación social de científicos y tecnólogos. Cuando hablamos de alianzas en la lucha contra los transgénicos y en la construcción del movimiento por la Soberanía Alimentaria, la parte académica es fundamental. La Red Europea por una Ciencia Social y Ambientalmente Responsable (ENSSER en sus siglas en inglés), a la que pertenecen muchos de los participantes de las jornadas, es un buen ejemplo.

La necesidad de un cambio de modelo

Para cerrar las jornadas, se insistía en la necesidad de apostar por una mayor conciencia ecológica y un modelo de agricultura respetuoso con el medio, alejado del modelo de agricultura industrial que representan los cultivos transgénicos.

Un modelo que pasa por la agricultura campesina. O como nos recordaba Jeromo Aguado, campesino, «queremos seguir siendo campesinos y campesinas, no queremos ser dependientes, queremos ser autónomos, queremos producir alimentos sanos, para las personas, y no para los mercados. Queremos producir nuestras semillas, que siempre han sido muy productivas, no productivistas. Y queremos vivir en los pueblos. Viviendo en los pueblos es la única forma de mantener nuestras culturas».

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domingo, 9 de octubre de 2011

ÉRASE UNA VEZ, LA DEUDOCRACIA

Gustavo Duch Guillot

La caverna

Todo marchaba como estaba planeado, impecable, sin fisuras. No se podía esperar menos de aquellos magníficos profesionales de la economía moderna, educados en las mejores escuelas de negocios. El experto ponente, con un puntero laser en mano, proyectaba una tras una imágenes que comentaba, insistiendo en cada una de ellas que las evidencias eran clarísimas. –Fíjense decía: «Las pantallas de cine reproducen basura idéntica en todos los idiomas; y la gente disfruta con tanta cultura disponible. En las gasolineras se compra pan, bollería y naranjas, todo a base de petróleo; y la gente dice que es comida, sana y más barata. Los estómagos humanos está colmados de glutamato, ansiolíticos, cafeína y prozac; y la gente dice que se sienten felices, que se saborean felices. El monte son pistas de esquí, la sabana reservas exclusivas para fotógrafos, las playas se privatizaron y la selva es un asilo de fieras enjauladas; y la gente paga contenta por contactar con la naturaleza».

Sentados alrededor de una ovalada mesa de junta directivas, entre risas y sarcasmos envueltos en humo de habano, aquellos hombres y mujeres de negocios seguían atentos las explicaciones. En un coro de unanimidad concluyeron: -Sí, ya tenemos a la gente completamente aborregada y sin capacidad de pensar. Es el momento del estrujón final.

Y así fue que fue que la plutocracia mundial reunida en aquella CAVERNA clandestina accionó la última fase de la mayor barbarie conocida, el estrangulamiento capitalista: Después de enriquecerse con los bienes naturales y públicos de los países del Sur, del Norte, del Este y del Oeste; después de explotar hasta la muerte a las y los trabajadores del mundo, especialmente las mujeres; después de ganar dinero especulando con todo, incluso con el hambre; después de inventarse burbujas hipotecarias o puntocom; y a punto de agotarse el enriquecimiento a base de canjear capitales financieros ficticios, observaron ingeniosos que la última fórmula para incrementar sus beneficios era acumular el dinero futuro, el que estaba por imprimir, robando lo que pertenecería a nietos y nietas: LA DEUDA.

Babeaban disfrutando con su jugada maestra. Porque la carambola era perfecta. Los países, naciones, pueblos o estados – ya sin gobiernos soberanos- aceptaban a pie juntillas cualquier instrucción que ellos emitieran. No habría ningún problema con las nuevas disposiciones

-Los bancos, ¡oh qué problema! están en bancarrota y eso es malísimo para la economía. Así que hay que inyectar todos los dineros públicos posibles para salvar sus resultados. Y sin dinero en sus arcas, les prestamos el nuestro que nos devolverán en eternos plazos a intereses de objeto de lujo.

La memoria

Y pasaba que pasaba todo así, como estaba mandado. O no. Se olvidaron de un detalle porque era invisible, no programable, ni robotizable: LA MEMORIA, un rincón en el cuerpo humano que está a salvo de la ciencia y sus experimentos.

Un almacén de frases sentidas; del viejo olor a sábanas de hilo; de la tabla de multiplicar y estribillos de Bob Dylan; de un paisaje recorrido de la mano de madre; y de los tropezones en el amor. Una alacena colectiva que mantiene en fresco -para que se conserve perfectamente- el recuerdo de aquellas luchas contracorriente de unos pocos seres humanos para conseguir la erradicación de la esclavitud. Para recuperar el principal derecho humano, la libertad. Un disco duro en red y sin contraseñas que guarda bien clasificadas todas las revoluciones de los desheredados del mundo por el reconocimiento del derecho de los pueblos a comer y vivir de su sus tierras, aguas y semillas. Una pinacoteca con los retratos en óleo de todas aquellas personas que hicieron posible el derecho al trabajo, a la autodeterminación de los pueblos, a la enseñanza y a la salud gratuita, a la vivienda, y por qué no, también los derechos de la PachaMama.

El Encuentro

Letrados de escuelas que quieren finiquitar, rodeados de niñas y niños con ansías y derecho por saber, hartas de acalorarse en barracones provisionales; inválidos por operaciones quirúrgicas aplazadas, en sillas de ruedas oxidadas que empujan enfermeros expedientados; compositores sin escenario para actuar, pregoneros sin fiestas que inaugurar y enamorados marchitos que no podrán bailar; ganaderas sin veterinarios públicos que les ayuden en las cesáreas; investigadores para un mundo mejor en paro; recolectores de otros países amontonados en viviendas que son muriendas; proscritos y sin papeles y sin derechos; jubilados reviejos sin pensión pública con la que salir a tomar el Sol; novatos en oficios de los que siempre serán aprendices; mutilados de guerras que otros hicieron -el único negocio que no dejarán quebrar- y enfurruñados llegados de países del Sur con gran experiencia deudora preguntándose incrédulos ¿quién debe a quién?,… todas y todos técnicos cualificados en el uso de la memoria, se reunirán los próximos 7 y 8 de octubre en Madrid.

A cara descubierta, sin caretas ni antifaces y con las manos bien apretadas. Con certeza inconfundible de lo que es y no es justo. Con la fuerza y el entusiasmo de las alegrías e indignaciones compartidas. Con la curiosidad y creatividad innatas, para declarar que: «Para devolver vida al mundo habrá que podar y desyerbar los palacios, las sedes bancarias y otros antros que ocultan el escondite secreto de la Caverna. Habrá que abonar la tierra con propuestas nuevas, sin olvidar simientes que siempre funcionaron para reverdecer el panorama. Habrá que regar y plantar cara. Porque lo que se planta y se cuida siempre da frutos».

(*) Gustavo Duch Guillot

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viernes, 23 de septiembre de 2011

REFORESTACIÓN EXITOSA

El pasado lunes fuimos nuevamente a revisar el estado de la reforestación de las lomas de Pesquera, para ver que tal estaba tras este seco y caluroso veranos, como es normal en el clima en el que estamos.
La verdad que fue una grata sorpresa encontrar numerosos arboles en perfecto estado de salud y sobre todo los arbustos como el tomillo, el romero, la mejorana, etc que se encuentran perfectamente, incluso podríamos decir que han agarrado y están en perfecto estado de salud.
Haciendo un balance por encima del porcentaje de plantas que han sobrevivido podríamos decir que del total solo se ha perdido aproximadamente un 20 o 25% encontrando las mayores bajas entre las adelfas de las que no hay ni rastro y sospechamos de que han sido arrancadas quizá porque a alguien no les guste por lo toxicas que pueden llegar a ser para el ganado, quién sabe.
Los Almeces también han sufrido grandes bajas aunque se conservan un 45% de los que plantamos, estos arboles venían muy débiles y sin hoja, parecía que plantáramos palitos en vez de arboles.
En lo que respecta a lentiscos y encinas el éxito ha sido total y han agarrado mas del 80%, una muy buena noticia, ya que estas son la base del bosque que esperemos formar aquí.
Gracias a la lluvia de este Agosto, los arboles se han salvado, porque si fuera por la agilidad del ayuntamiento al cual se le pidió una cuba de agua y tardo cosa así como 3 meses en responder, llego la lluvia antes que la cuba, no vamos a entrar en criticas porque ya estamos aburridos y todos sabemos como funciona esto, lo que si es claro es que poco a cambiado en lo que a medioambiente respecta en Antequera y aún seguimos sumidos en la incompetencia.
Por otro lado este año intentaremos seguir plantando arboles pero esta vez sin la "colaboración" del Ayuntamiento el cual aún nos debe los 400€ largos del año pasado, para el transporte de los árboles, cosa que no teníamos culpa ninguna, de que se tuviera que producir este transporte, es gracioso que desde que estamos como asociación en Antequera no solo no hemos recibido ni un euro ni ningún tipo de ayuda sino que nos ha costado el dinero y es el ayuntamiento el que nos debe el dinero, para mear y no echar gota.



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miércoles, 21 de septiembre de 2011

EL CAMINITO DEL REY

De nuevo se nos presenta en numerosos periódicos y medios de información el tema de la restauración del caminito del rey, un proyecto que lleva años fraguándose y cuya financiación aún es dudosa, no obstante no deja de aparecer en los medios como una realidad más que futura, presente.
A la vista está que aún no se han empezado las obras, se dice que se han adjudicado ya a la empresa constructora encargada de realizarlas, este proyecto salió a concurso en 2009, con unas perspectivas de terminarlo en unos cinco años, ya en el 2009 la crisis era un hecho presente en la sociedad española y quizá peor en Andalucía donde las tasas de para superan el 30% de la población. Este factor ha sido crucial a la hora de justificar la reparación del caminito del rey, ya que mediante este proyecto se pretende dar trabajo a cientos de personas en la zona, algo que de boca de los políticos suena a pura patraña, ya que hemos sido testigos en innumerables veces de cómo nos engañan constantemente prometiéndonos "cifras" en vez de hechos.

Hoy todavía siguen encabezonados con este proyecto puramente electoralista que no responde a ninguna mejora medioambiental de la zona. El presupuesto inicial de este proyecto es de 18 millones de euros, casi nada, lo que se pretende es restaurarlo como se supone estaba en el momento en el que fue construido y cuya utilidad era obvia para comunicar dos zonas que aunque cercanas, estaban distantes por lo abrupto de las montañas que lo rodean, en la actualidad lo que se pretende es hacer un parque de atracciones en una zona que tras numerosos años de abandono se encuentra de nuevo en estado salvaje, con gran cantidad de especies rupícolas y aves de todas las especies que anidan en la garganta, totalmente despreocupadas de que de nuevo vuelvan a tirar cables cuerdas y tensores desde lo mas alto de sus precipicios para volver a hacer el caminito del rey, porque esto no se trata de reparar lo existente, no, se trata de derribar lo que hay y volver a hacer uno nuevo, si van a hacer uno nuevo porque no lo hacen en otro cañón partiendo desde cero como lo harían en este, así dinamizarían otra zona, dícese del cañón de Teba o el de las Buitreras, claro es que allí hay un valor ambiental que ellos dan por hecho que en el chorro no lo hay.


Tanto en el primero como en el segundo cañón el caminito sigue ahí y existen muchas formas de explotarlo y generar empleo sin necesidad de volver a destruir el entorno e invertir un dinero que nunca se va a amortizar, por lo menos no en esta vida. Una forma posible es adaptar el camino con cables de acero a lo largo del mismo y colocar peldaños a modo de via ferrata, de este modo se potenciaría las actividades de turismo activo y los que entre en el cañón lo harían con su arnés y asegurados al cable, este tipo de actividades está siendo el motor económico del chorro en la actualidad y una de los principales reclamos para los turistas que van a la zona, con esta idea la inversión no superaría ni mucho menos el millón de euros y podrían invertir el resto del dinero en actividades que realmente mejoren el entorno del chorro. Pero no lo importante es invertir 18 millones porque de cinco me llevo una y otra para mi primo y mi colega, ¿nunca vamos a salir de esto o qué?.

Volviendo a los números si esos 18 millones de euros iniciales, los dividimos por un ticket de entrada que pueda costar diez euros que ya es caro harían falta un total de 1,8 millones de personas que visitarían el caminito eso sin contar los sueldos de las 100 o las personas que sean que van a trabajar allí.


Un paraje como el Torcal tiene un total de 70000 visitas al año de media, el paraje natural mas visitado de España tiene un total de 3 millones al año y se trata del Teide, no me imagino las estimaciones que han propuesto en esta zona pero sin lugar a dudas el impacto que tendría en la zona millones de visitante no ha sido analizado, ya que estaríamos hablando de que en el mejor de los casos que tuviera un total de un millo de visitas al año algo realmente increíble, lo que supondría la llegada de un promedio de 3000 turistas al día, suponiendo la llegada de 50 autobuses en la zona, en fin todos sabemos lo que supondría esta marabunta para el entorno, y las obras necesarias en este paraje natural para acomodar a tanta gente.

Diario Sur

La opinion

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lunes, 19 de septiembre de 2011

PRESENTACIÓN DEL PROYECTO EQUO EN ANTEQUERA

¿Es necesario nuevos actores políticos en la situación de crisis económica, política y ambiental en la que vivimos?

Nuestra asociación muestra su apoyo al proyecto EQUO, un proyecto político novedoso, cuyo planteamiento político se acerca bastante a nuestra forma de ver la participación social en la vida política.
Al igual que hemos apoyado a otras formaciones políticas como IU de Antequera o PSOE en varias actividades realizadas por estas, apoyaremos a esta nueva formación política que intentará abrirse paso en el sistema bipartidista, creando una nueva opción en la que no primara ni las izquierdas ni las derechas, solo el buen hacer de los ciudadanos y un sentimiento común por el respeto al medioambiente y por la convivencia entre ciudadanos.
En el enlace que encontrareis a continuación podréis ver mas sobre este proyecto, EQUO.
Nuestra asociación siempre se ha definido por estar al margen de partidos políticos y así continuará por mucho tiempo, no obstante, nos vemos en la obligación como individuos y seres humanos de opinar y de participar de la política, ya que decir que somos apolíticos sería engañarnos a nosotros mismos, porque esta está presente en el dia a dia.
La presentación se llevará a cabo en el niuevo centro cultural Santa Clara, con entrada por el callejón Martinez, a la 19:00.
A este asistirá
Javier De Luis Ferreras
miembro de la Mesa provincial de Equo Málaga,
urbanista
participo en la Comisión Gestora del Ayuntamiento de Marbella cuando fue disuelto.
La vida pública es de todos, y para abordar la crisis es necesario ciudadanos informados y participativos.
Debemos al menos de informarnos de lo que esta sucediendo, es la única forma de romper con esta tradición bipartidista.

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